miércoles, 23 de junio de 2010

El millón de amigos

Esta corta entrada es para sentar mi voz de protesta en contra de la mezquindad y poco interés que tiene FaceBook por Roberto Carlos. Sí, aquel Roberto Carlos que su canción más famosa expresó su deseo de tener un millón de amigos. Y déjenme decirles que apenas descubrí el FaceBook, no pensé en mí, y en las posibilidades que esta red social me ofrecía, sino en el ya viejo y opacado carioca que nos hizo llorar, reír y vomitar en la Ruta del Colegio, cuando lo escuchábamos.

En fin, una vez creado mi perfil, me dirigí presurosamente a observar al ídolo de Brasil, al Elvis brasilero, como lo llaman allá, y oh sorpresa!,  no sólo no tenía un millón de amigos, sino que tiene 3 perfiles no autorizados... es decir él no ha creado su perfil oficial todavía. Ni siquiera alcanza los 7 mil amigos, sumando esos 3 perfiles piratas que han hecho algunos fans, con el afán de cumplir su sueño. Es una verdadera pena que además de no tener el millón de amigos, tenga 7 mil y piratas...

La protesta en contra de FaceBook, se basa en que fue él, quien se adelantó en el tiempo y vió en el futuro cercano, que podría llegar a tener efectivamente un millón de amigos. Este nostradamus pop/romántico, logró con su canción inspirar a muchos programadores gringos, que aunque hablan inglés, seguramente en sus buses escolares, tenían un mexicano o un colombiano de chofer, que ponía las románticas del amor a todo volúmen. Semejante mensaje subliminal, penetró en el subonsciente de millones de programadores, como el creador de FaceBook - a quien no mencionaré por la pereza de buscar cómo carajos se llama- y muchos otros como los creadores de los foros, chats, mensajería instantánea y demás, y nos trajo a todos una manera superficial, sencilla y absolutamente cómoda de burlarnos de la vida de nuestros "amigos" de la infancia, de la universidad, sin necesidad de llamar, salir a comer o tener que aguantárselos en la vida real para que le cuenten a uno sus desgracias. Afortunadamente, uno puede ver sus vidas desgraciadas a la distancia, pero muy de cerca... casi casi que a la distancia más prudente para no involucrarse y para que no lo escuchen a uno reirse de ellos.

Tanto le debemos al pobre Roberto Carlos, y tan poco le reconocemos, que me parece el colmo que FaceBook tenga un límite de 5010 usuarios para su perfil, incluso su perfil pirata. Es inaudito que el pionero de las redes sociales no tenga un salvoconducto, una exención, un "haga lo que quiera" en FaceBook. De qué otra forma podrá este gato triste y azul, podrá cumplir su sueño y ser leyenda viva, si no es consiguiendo su sueño? Es increíble lo ingratos que pueden ser estos señores que de un momento a otro se convierten en millonarios... no son ni siquiera capaces de reconocerle a este humilde brasilero, que la inspiración de su trabajo viene de él. Así son estos nuevos ricos, plagados de egoísmo y de resentimiento contra los veijitos brasileros. 

Finalmente invitó a que él, Roberto Carlos, crée su perfil y haga realidad su sueño frustrado, y deje de hacer conciertos para otros viejitos y se dedique a conseguir el millón de amigos, antes de que se mueran, él y sus seguidores.

martes, 1 de junio de 2010

Recursos Públicos, recursos para mí y mi familia


La realidad del candidato del Partido de la U, es más triste que cualquier otra. Por eso, dedicaremos muchas secciones a sus desaciertos, de los cuales no se hace responsable, para que no haya manto de duda sobre un posible gobierno suyo.
Esta primera entrada está dedicada a todos los soldados de Colombia que velan por la seguridad y la vida de nosotros... los que tenemos un papá ministro. Soldados que sacrifican un domingo para que Martín y algunos otros hijos de políticos tengan la vida que se merecen. La guerrilla, los paramilitares y las bandas emergentes pueden esperar, porque Martin es más importante que esos campesinos pobres que se quejan por nada, porque dizque les cobran los guerrilleros, o los extorsionan los paramilitares. Eso si quien los manda a ser pobres. Luego les mandamos un pedazo de pan, o un subsidio para que nos dejen en paz, disfrutando de los impuestos que ustedes pagan.